viernes, 6 de marzo de 2009

Resultados de la Encuesta de Cultura Ciudadana e implicaciones - 3

En comparación con los habitantes de otras ciudades latinoamericanas, los chilangos son los que menos confían en las instituciones, registrando los niveles de confianza más bajos los siguientes grupos: jueces, sindicatos, funcionarios públicos, legisladores y, en últimos lugar, políticos.
Siguiendo con las comparaciones, los habitantes de la Ciudad de México son menos afectos a celebrar acuerdos, y también son los que menos confían en que sus conciudadanos respetarán los acuerdos. Un tercio de los encuestados se inclina por solucionar sus problemas a través de cualquier otra vía antes que celebrar un acuerdo.
Otra conclusión interesante de la encuesta es que los habitantes de la Ciudad de México tienen disposición para corregir a los otros, pero no para ser corregidos. Esto nos confirma que somos guiados en nuestro comportamiento por nuestros propios valores y creencias, y no por la ley, porque que creemos que nosotros estamos en lo correcto y justo, y los otros no.

Si juntamos todos los hallazgos de la encuesta, es claro, al menos para mí, que una parte de los habitantes de la Ciudad de México no tiene una cultura del respeto a la ley, justifica conductas ilegales o censurables socialmente de acuerdo a su propia concepción de justicia y de lo correcto. También tiende a justificar la violencia en diversas circunstancias, y una parte significativa no celebra acuerdos, una combinación altamente peligrosa para la convivencia pacífica.

Resultados de la Encuesta de Cultura Ciudadana e implicaciones - 2

¿Cuáles son las razones por la que los habitantes de las Ciudad de México justifican la desobediencia de la ley?
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Las razones más mencionadas son: ayudarle a la familia (40%) y única forma de luchar públicamente contra una ley o régimen injusto (44%). En menor mendida se mencionan: responder una ofensa al honor (29%), única manera de alcanzar sus objetivos (25%) y bastante seguro de no ser castigado (19%).
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Esto nos parecería indicar que una parte de la población estaría dispuesta a delinquir si no hay alguna otra manera de mantener a sus familias. También parecería indicar que ante la gran desigualdad y escasez de oportunidades, las personas estarían dispuestas a tomar el crimen como único medio de obtener recursos. Además, una buena porción de la población piensa que es más importante la justicia que el cumplimiento de la ley, el problema es que la justicia es algo subjetivo que está determinado por los valores de cada persona.
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Creo que es claro que en México hay varios factores que empujan a la gente a delinquir, pero tambiés es evidente que en México es más importante lo que uno cree que obedecer la ley. Una mezcla explosiva, no cree?
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Con respecto al uso de la violencia, los habitantes de la Ciudad de México la justifican en los siguiente casos:
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Ayudarle a la familia (30%), única forma de luchar públicamente contra una ley o régimen injusto (23%), responder una ofensa de honor (20%), única manera de alcanzar sus objetivos (7%), bastante seguro de no ser castiga (6%), defender creencias religiosas (5%), obtener beneficios religiosos (5%).
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Es natural que la gente apruebe el uso de la violencia para proteger a su familia y en defensa propia. Hay que recordar que la violencia no tiene justificación casi en ningún caso, sin embargo, algunos habitantes de la ciudad la justifican en diversas situaciones, lo cual es sin duda preocupante.

Análisis de los resultados de la Encuesta de Cultura Ciudadana e implicaciones - 1

A continuación lo que haré será presentar algunos de los resultados que, en mi opinión, nos ayudarán a enteder porqué nosotros, como sociedad, somos responsables, en buena parte, de la situación de inseguridad que está viviendo el país, aunque hay que tener en cuenta que la encuesta sólo aplica a la Ciudad de México. Ésto lo haré en varias entregas.
Empecemos por saber que es lo que norma y regula la conducta de los habitantes de la ciudad de México, de acuerdo a la encuesta estos son los factores que más influyen en su conducta:

El placer con cumplir con la propia conciencia – 60%
Temor a la multa o la cárcel – 12%
Reconocimiento social, aceptación – 10%
Admiración a la ley – 7%
No sabe / no contesta – 5%
Temor a la culpa – 4%
Temor a la censura o rechazo social – 3%

Es claro, que para una parte importante de los habitantes de la Ciudad de México los factores que determinan en mayor medida su comportamiento son sus valores y sus creencias. Tanto el castigo penal como el reconocimiento social tienen cierta importancia, pero muy lejos del principal motivo. El hecho de cumplir la ley por cumplirla es un factor aun más ajeno a la mayor parte de la población de la ciudad.

Estos resutados nos parecen indicar, que gran parte de la población de la Ciudad de México se comportará de acuerdo con sus valores, no importando si su conducta es ilegal o legal, si es aceptada o rechazada socialmente.

Un caso que ejemplifica perfectamente este fenómeno, no sólo a nivel de la Ciudad de México, sino a nivel nacional, es el desafuero contra López Obrador ocurrido hace algunos años. De acuerdo a varios especialista López Obrador estaba violando la ley porque desacató un falló de la autoridad judicial; sin embargo, una buena parte de la población lo apoyaba y pensaba que era injusto el proceso de desafuero. Es claro que la posición de la gente se guiaba por lo que creía que era justo y correcto de acuerdo a su concepción de justicia, no por si era ilegal o no.

Entonces imagínense una sociedad con un alto grado de descomposición social, donde la gente no tiene respeto por la ley y el bienestar de sus semejantes, donde es normal “chingarse” al prójimo con tal de conseguir sus objetivos, además de que su comportamiento se regule de acuerdo a sus valores. Ya se imaginó esa sociedad, se parecere a la nuestra?

Encuesta de Cultura Ciudadana

Encontré un documento que resume los resultado obtenidos de " La Encuesta de Cultura Ciudadana", trabajo que trata de dar información sobre la posición de los habitantes de la Ciudad de México en temas como respeto a la ley, uso de la violencia, seguridad, confianza institucional, acuerdos, regulación mutua y tolerancia.
La encuesta se llevó a cabo en 2008 y las entrevistas fueron realizadas en las viviendas de las personas. La muestra considero 2500 personas de 14 años o más de la Ciudad de México, se consideraron tres diferentes estratos sociales: alto, medio, bajo. El proyecto fue apoyado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Gobierno de la Ciudad de México, éste último también lo financió; la encuesta fue aplicada por la empresa Parametría.
Al observar los resultados de la encuesta creo que se darán cuenta que los habitantes de la Ciudad de México no siempre estamos dispuestos a respetar la ley, y que bajo ciertas circunstancias justificamos la violación de la misma. En posteriores comentarios vamos a discutir algunos de los resultados, por lo mientras échenle un ojo en el siguiente link:


http://www.jovenes.df.gob.mx/biblioDocs/02informacion/culturaciudadana.pdf

miércoles, 4 de marzo de 2009

Una historia de tantas

Cuando una conocida me contó esta historia me dejo muy sorprendido y preocupado, y creo que a ustedes también los dejará con un sentimiento de preocupación.

Esta persona es psicóloga y trabaja en una escuela primaria pública ubicada en el oriente de la Ciudad de México, en una zona con altos índices delictivos. Ella atiende a los niños que tienen problemas de aprendizaje y conducta, y trata de encontrar las razones de ello.

Un día le mandaron un niño de siete u ocho años que estaba soñoliento todo el día, incluso, se llegaba a dormir en clase y, por supuesto, su desempeño era muy pobre. Después de varias charlas y ganarse su confianza, el niño le contó que dormía muy poco porque se acostaba hasta muy tarde ayudando a su mamá a terminar su trabajo. Ella le preguntó que tipo de trabajo tenía su mamá, y el niño respondió que se dedicaba a vender unos sobres muy pequeñitos de papel que estaban rellenos de un polvo blanco, como talco, llamado cocaína. Y después le preguntó que cómo le ayudaba a su mamá, y el niño dijo que él le ayudaba a preparar los sobrecitos.

Esta es una de varias historias que me ha contado, donde los niños van creciendo con el delito y la violencia a su alrededor. Lo preocupante es pensar en que se van a convertir estos niños en algunos años, si desde pequeños les es natural que sus padres cometan actos criminales. Por ejemplo, el niño de nuestra historia, seguramente terminará en las calles vendiendo droga, o consumiéndola, al fin y al cabo para él es normal desde ya.

¿Es sólo la impunidad la razón de la inseguridad?

Cuando leemos las opiniones de los especialistas sobre temas de seguridad, muchos coinciden que la impunidad es el principal factor que está detrás de los altos índices delictivos que se observan en nuestro país. En México, el índice de impunidad es de 98.75% (CIDAC, 2008), lo que en términos prácticos significa que por cada 100 delitos denunciados, sólo se castiga uno. Los especialistas argumentan que entre menor es el riesgo de ser castigado por cometer un delito, entonces más personas van a decidir realizarlo, sobre todo si hay condiciones como las que mencioné en uno de los comentarios anteriores: desigualdad económica, desempleo y bajo nivel educativo.

Lo anterior nos siguiere que las personas analizan la relación costo/beneficio de cometer un delito, si ésta es positiva entonces las personas lo llevarán a cabo. Lo que es una explicación bastante lógica y convincente de la situación de inseguridad que vivimos en México. Sin embargo, detrás de las ejecuciones masivas con decapitaciones, los asesinatos y las violaciones de mujeres, el abuso de menores, entre otros muchos, hay algo más que un simple análisis costo/beneficio. La crueldad con que los criminales realizan sus actividades parece indicarnos que no tienen valores, o que los que tienen son muy diferentes a los que supuestamente tenemos el resto de la población.

Lo anterior me ha llevado a hacerme varias preguntas: ¿por qué en México producimos tantos individuos a los que les es tan fácil decidir cometer un delito y, sobre todo, realizarlo con una dosis de violencia extremadamente alta?, ¿qué hemos estado haciendo mal en la formación que le damos a nuestros hijos?, ¿qué valores les estamos transmitiendo en la familia?