La adquisición de un bastón para volante o pedal regularmente es una compra de bajo involucramiento. Siendo que es un aditamento extra para reducir la posibilidad de que el auto sea robado, pero que no ofrece mayores posibilidades de diferenciación entre una marca y otra, como podría ser el caso de una alarma para automóvil.
Lo siguiente es la descripción del proceso de compra de un bastón para volante que experimentó un vecino.
Esta persona acababa de adquirir un vehículo, el cual ya contaba con alarma, pero él tenía la creencia que ponerle un bastón de volante a su coche disminuiría las posibilidades de ser robado en comparación con otro carro que no lo tuviera.
Esta idea se la había formado a partir de conversaciones, donde la gente mencionaba que al añadirle más elementos de protección a un coche disminuían las posibilidades de ser robados.
Enseguida tuvo oportunidad, se dirigió al centro comercial más cercano, específicamente a la sección de accesorios automotrices y encontró tres marcas diferentes. Para esto, él no preguntó a nadie donde habían comprado sus bastones, ni hizo investigación alguna sobre las características de los mismos.
Miró los precios, y pensó que a mayor precio, mayor calidad y protección. Así que decidió comprar el más caro. Tampoco requirió de información por parte de los empleados de la tienda.
Otra persona pasó por un proceso similar, pero al llegar a la tienda se dio cuenta que había no sólo bastones para volantes, sino también para pedal. Siendo estos últimos más baratos.
Al considerar que prestaban el mismo servicio ambos tipos de bastones, decidió comprar el bastón para pedal por tener un precio más bajo.
Como leemos en las líneas anteriores, el hecho de comprar un bastón para volante (o pedal) no requiere de mayor información. Las personas llegan a cualquier tienda de autoservicio y sin mayor asesoramiento adquieren alguno, no importando marca o especificaciones.
Lo siguiente es la descripción del proceso de compra de un bastón para volante que experimentó un vecino.
Esta persona acababa de adquirir un vehículo, el cual ya contaba con alarma, pero él tenía la creencia que ponerle un bastón de volante a su coche disminuiría las posibilidades de ser robado en comparación con otro carro que no lo tuviera.
Esta idea se la había formado a partir de conversaciones, donde la gente mencionaba que al añadirle más elementos de protección a un coche disminuían las posibilidades de ser robados.
Enseguida tuvo oportunidad, se dirigió al centro comercial más cercano, específicamente a la sección de accesorios automotrices y encontró tres marcas diferentes. Para esto, él no preguntó a nadie donde habían comprado sus bastones, ni hizo investigación alguna sobre las características de los mismos.
Miró los precios, y pensó que a mayor precio, mayor calidad y protección. Así que decidió comprar el más caro. Tampoco requirió de información por parte de los empleados de la tienda.
Otra persona pasó por un proceso similar, pero al llegar a la tienda se dio cuenta que había no sólo bastones para volantes, sino también para pedal. Siendo estos últimos más baratos.
Al considerar que prestaban el mismo servicio ambos tipos de bastones, decidió comprar el bastón para pedal por tener un precio más bajo.
Como leemos en las líneas anteriores, el hecho de comprar un bastón para volante (o pedal) no requiere de mayor información. Las personas llegan a cualquier tienda de autoservicio y sin mayor asesoramiento adquieren alguno, no importando marca o especificaciones.